Festival de ‘autotune’ en la París 15

Un evento reúne a parte de lo mejor del trap patrio en una noche ya esperada en Málaga desde hace tiempo

Texto y fotos por: Kiko Izquierdo

El trayecto hasta la París 15 en el mejor Cabify en que me voy a subir en toda mi vida escuchando ‘Fiebre’ de Bad Gyal es lo más parecido a una entrada triunfal clásica. Sobre todo teniendo en cuenta que nos deja justo en la puerta de la sala, frente a la larga cola de jóvenes que esperan para entrar. Según nos asegura el conductor, se trata del único Tesla eléctrico en servicio público en Andalucía. Y nosotros nos lo creemos. ¿Cómo no vamos a hacerlo?

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A la organización le cuesta un poco arrancar, como es habitual, pero pronto consigo acreditarme y el resto de la noche transcurre sin un solo incidente desagradable. Además, mientras espero fuera puedo dedicar tiempo a escrutar los estilismos y las edades de los asistentes. Y merece la pena. La pregunta es obligada: ¿dónde está toda esta gente el resto del tiempo en Málaga? La respuesta, imposible, pues hablamos de una generación contradictoria y maravillosa que a veces parece que se suma al argumento del disfraz, desde el momento en que es imposible ver estos mismos estilismos fantásticos el resto del tiempo. Quizá sea por el clima. Quién sabe. […]

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Niños Mutantes rozan el 10 con su ‘Diez’ en La Trinchera

[2ª crónica en papel publicada en el Diario Sur]

[26.11.2017]

A los largamente esperados Niños Mutantes les preceden Dûrga, unos valencianos que dignifican esto de ser los teloneros, entregándose con energía y recibiendo lo mismo por parte del público, que sabe apreciar la calidad que estos ofrecieron.

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Por fin salen a escena de La Trinchera los Niños Mutantes, que comienzan calentando motores, pillando carrerilla en seguida con esa declaración de intenciones que es ‘NM’, la canción de su nuevo disco, ‘Diez’, que lleva las iniciales del grupo. Sin despistarse ni un segundo, apenas cinco minutos después ya tienen al público rendido, cantando y bailando uno de sus clásicos, ‘Las noches de insomnio’ […]

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La música urbana y el reguetón echan raíces en Málaga

[1ª crónica en papel publicada en el Diario Sur]

[02.07.2017]

Desde las tempranas 5 de la tarde hasta bien entrada la madrugada, secelebró ayer la 4ª edición del MUF, que en sus siglas en inglés se pronuncia como ese otro evento local que tiene lugar un mes antes del Festival de Málaga pero que poco tiene que ver, pues se trata del Mad Urban Fest, el festival de música urbana que reunió a artistas de la talla de Maikel Delacalle, Clase A o el incombustible Daddy Yankee en el Auditorio Municipal por tan solo 30 euros. […]

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Bejo, el puto amo de La Trinchera

[1ª crónica publicada en el Diario Sur]

[20.05.2017]

Bejo es una rara avis dentro de la producción musical nacional actual, pues canaliza a través de un rap depurado, elegante y de un buen gusto estimable corrientes profundamente contemporáneas como el fenómeno youtuber y el trap, tomando del primero su metodología -funciona únicamente a través de Youtube y Bandacamp, aunque este último en segundo plano- y del segundo su actitud estética y la correspondiente construcción identitaria -estilismos divertidísimos que se caen por su propio peso y un integrado uso de la parodia- […]

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Baja nitidez para un concierto brillante

El directo de los vascos Delorean junto a la banda granadina Trepàt colorea de verde la fría noche del pasado viernes 12 en La Cochera Cabaret, aunque con evidentes aspectos técnicos a mejorar. Crónica y fotos de Kiko Izquierdo.

Admito que fue difícil tomar la decisión: por un lado Manos de Topo en la Velvet y, por otro, Delorean y Trepàt en La Cochera. Un servidor se decantó por lo segundo y no se arrepiente, la verdad. La velada que pasamos junto a bandas del nivel de los vecinos Trepàt de Granada y los delicados y elegantes Delorean fue de lo más agradable, sin duda mejorable, pero no por ello menos válida.

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Aparecimos y en la propia sala pudimos advertir algo diferente…Estaba todo verde y lleno de botellas de Alhambra Reserva 1925. Y una cosa más, una sorpresa no muy grata: cuando nos dirigimos a pedirnos una caña…

– No. Sólo Alhambra Reserva 1925.

– Pero…¿a cuánto está?

– 3 euros.

– Ah, ¿y la caña?

– QUE NO HAY CAÑA, COÑO.

Realmente no fue así. El personal que lleva la sala es de lo más apañao. Pero la pobreza nubla la vista incluso de las gentes más sesudas.

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En fin, que me nublo y me voy por los cerros de mi pueblo. Antes del concierto, otra sorpresa, más grata aunque poco sazonada: Gus Iglesias (Radio 3) se encargó de realizar una pequeña entrevista a miembros de ambos grupos antes de empezar cada uno de sus conciertos. Era como la tele: en medio de la nada montaron una especie de set como para retransmitir las campanadas desde Sol pero estando en Alcobendas, ya me entendéis.

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Así, el primer turno es para Trepàt, que me regalan argumentos para la eterna batalla en defensa de los teloneros (la misma palabra parece tener usarse en sentido casi peyorativo) al mostrar un directo electrónico nuevo para todos y que la noche anterior desvelaron en su tierra, Granada. El cantante y único hombre de la formación, el guapísimo Juan Luis Torné, afirmó al terminar su brevísima muestra musical habérselo pasado bomba con ese experimento, independientemente de si el resultado había sido más o menos mejorable. Yo lo apruebo, como apruebo todo lo que hace esta gente que, como dije en la previa, no promete, sino que ya demuestra. Ardo en deseos de volver a verles, como siempre, pues es un placer tener tan cerca (y sentir tan cerca) un sonido tan profesional y con una calidad tan clara.

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Tras una pequeña pausa para el fumeteo, Delorean. En la entrevista previa, el cantante y el batería demostraron vivir en una constante bajada de azúcar, al borde del desmayo por falta de sangre en el cuerpo. Además de un poco de salero (no pido un carácter andaluz, pero un poco de vitalidad nunca está de más), eché de menos en directo (por supuesto, tanto como en el último disco) su sonido más lascivo, menos melódico y más rítmico. Nada da más juego en vivo que una fiesta de ritmos, y ellos, que se comieron la escena con esa especie de africanismo tropical norteño (género musical que acabo de inventarme), parecen haber abandonado esta sonoridad incluso en sus directos. Quizá el último paraje en el que seres como yo teníamos puesta la esperanza de volver a disfrutarla.

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Eso sí, la elegancia no se la quita nadie. Delorean puso firme sobre las tablas su propuesta sonora, cambiante, quizá ahora un poco más heterogénea y confusa, pero definitivamente auténtica y propia. Lo demostraron, y quizá peco de hit-fan con esta afirmación, sobre todo al final del concierto. De hecho, fue precisamente el último tema el que consiguió arrancar en baile al público que lógicamente pidió bis. Petición esta que Delorean contestó si acaso brevemente, regalando sólo una canción más. Eso sí, tan brillante y potente que consiguió, al menos a quien os habla, hacer desaparecer el tímido sabor a desidia que había empezado a aparecer en el concierto debido, fundamentalmente, al bajo volumen de la voz en ambas puestas en escena con respecto al resto de instrumentos.

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La crítica del Fancine: ‘LFO’, ‘Life after Beth’ y ‘Young Ones’

Miércoles. Como la cartelera del propio Cine Albéniz, que sale cada jueves, el miércoles fue un día de víspera. “¿Seguirá La sal de la tierra mañana?” Nadie lo sabe. Por Kiko Izquierdo.

Lo que es seguro es que hoy jueves acaba esta 24 edición del Fancine, lo que tiene varias consecuencias directas: en primer lugar, en la gala de clausura, que también cubrirá este medio, se dará a conocer el palmarés oficial; por otro lado, también significa que se han acabado las votaciones del público, pues todas las películas a concurso (tanto corto como largometrajes) han sido proyectadas ya al menos una vez.

Por último, significa que el viernes el Cine Albéniz recupera su programación habitual y consigue que todos los hipsters de pacotilla que lloran porque no les gustan las pelis del Fancine dejen de llorar. Otros lloramos ahora porque nos olvidamos del pase directo a la Sala 1 y de los 2€ por sesión.

Por esto considero más importante en esta ocasión pararnos menos en cada película para poder hablar de más, esto es: hablaremos de LFO, Life after Beth, Young Ones, The guest y Cruel and unusual (todas ellas a concurso), además de una apuesta personal de lo que sería mi palmarés perfecto (en la segunda parte de este artículo).

LFO

Low Frequency Oscillation, que no es el título sino el efecto de sonido al que éste hace referencia. Se trata de una comedia dramática (así, tal cual) centrada en la vida de un estudioso del sonido bastante misántropo que descubre en éste un poder abrumador para la hipnosis.

Alguien preguntó en la ronda de preguntas posterior a la proyección de la película, en la que pudimos contar con Antonio Tublen y Alexander Brøndsted (director y productor respectivamente): “¿De veras es tan potente el sonido?No, claro que no. Ambos aseguraron haber sido asesorados por expertos, y esto queda bastante patente en la profesionalidad y la tecnicidad con la que se trata el asunto.

Estos son los directores // Fuente: UMA

Sobre la película en sí tengo dos principales cosas que admirar: en primer lugar los toques de humor (bastante noreuropeo, por cierto) que dotan a la película de un carácter completamente distinto al que podría haber tenido, algo que se agradece pues podría haber sido un peñazo de la hostia, pero no. Por suerte no. En segundo lugar, algo que me causó muy buena impresión: cómo se construye, transforma y destruye un mundo completo (no el mundo de la película, sino un planeta Tierra) sin salir de un solo espacio: la casa de Robert. Bastante fascinante esto, pues la película ha sido rodada íntegramente en una única localización, y conseguir tal diversidad de lugares, tanto reales como imaginados, es digno de reconocimiento.

Sin embargo, y aunque en general todo está bastante bien, la película se vuelve un poco redundante hacia la mitad del metraje y esto es posiblemente lo que haya causado que no me haya convencido tanto a pesar de – repito –  ser una película buena. O muy buena, la verdad es que no lo sé muy bien.

LIFE AFTER BETH

La primera película de Jeff Baena, subtitulada por un buen amigo como “Life after Beth, o cómo sobrevivir a una novia loca del coño”, está grandiosamente protagonizada por Dane DeHaan y es posiblemente la comedia del Fancine. Fantástica en todos sus aspectos, poco tengo que decir de ella a excepción de que es algo más que una comedia para pasar al rato. No reinventa el género zombie como la magistral The battery, que fue emitida el año pasado, pero le da un interesante giro cómico y natural, en cuanto a cómo sería de verdad ver a tus seres queridos convertidos en muertos vivientes.

Esta es Beth. Pero no la cantante, la de la peli.

Imprescindible e ideal película de hora y media para ver con tus amigos, con tu novia e incluso, por qué no, con tu familia (sin niños pequeñicos, por favó) en ese típico fin de semana del invierno que se acerca en el que no quieres escapar de la manta, a pesar de ser un filme bastante veraniego y, sobre todo, fresco.

YOUNG ONES

No. Si de It Follows decía sí, de esta digo rotundamente no. Ganadora del Mejor Guion en Sitges para Jake Paltrow (también director y productor, hermano de Gwyneth Kate Paltrow, ganadora de un Oscar por la pastelada esa de Shakespeare in love), la película es una decepción constante. El mismo amigo que subtitulaba Life after Beth me decía de Young Ones que molaba porque era como el típico western de venganza pero futurista. Mira…no. No niego que esa sea su principal baza, pero no basta para convencer, mucho menos para gustar.

Umeño esperando el pago de la Junta del Erasmus

No es que sea un desacierto, un error o que esté plagada de fallos, sino que es sencillamente una película demasiado plana como para producir algo en el espectador. Quizá influyó que tuvimos que verla a las 5 de la tarde, aunque confío en que no fuera sólo eso lo que causó mi desencanto. Lo mejor que tiene es la idea de partida, aunque tampoco demasiado novedosa, y las interpretaciones, que desde mi punto de vista poco puedo achacarles. El resto (el tratamiento de la película, el desarrollo del guion, la música…), pues no. La fotografía bonita, decente, pero no más allá de eso.

En fin, como dije al principio: pues no.

La crítica del Fancine: ‘The Guest’, ‘Cruel and unusual’ y la porra

El Fancine llega a su fin, algo muy triste para todos los cinéfilos malacitanos. Así que umeño, aquí tienes otra ración más de crítica de las películas que más destacaron de la vigésimo cuarta edición del festival de cine de terror. Por Kiko Izquierdo.

THE GUEST

Esta película es increíble, en muchos sentidos. Dirigida por Adam Wingard, conocido por You’re Next y V/H/S, produce una confusión extraña a los que conocemos poco o nada el estilo de dicho director. ¿Es coña? ¿No es coña? Pero, si no es coña, ¿es seria? ¿En serio esto va en serio? NO. No, tío, no. Quizá a algunos les parezca muy obvio, pero reconozco que a mí me costó demasiado darme cuenta. Cuando por fin entiendes que la cosa no va en serio, la película se disfruta una barbaridad. Una maldita barbaridad. Hay quien se muestra muy escéptico con este tipo de productos ambiguos, pero a mí me pueden.

Él quiere ayudarte en tu TFG. Y tú te dejarías

Además está tan, pero tan bien hecha, que de veras cuesta encontrarle cabos sueltos una vez interiorizado lo necesario para gozar en condiciones de este thriller de acción cómico. La fotografía (que, al igual que la música, toma mucho de Drive) es espléndida, acierto tras acierto con alguna pequeña genialidad, con referencias constantes, mofas, parodias y burdas imitaciones. Sobre todo, sabe sacarle el máximo partido a cada parte del guion, a cada localización, a cada tensión, a cada momento musical.

Y luego, en fin, Dan Stevens en el papel principal, conocido por su papel en El quinto poder pero especialmente por su participación en la exitosa serie Downton Abbey. Y yo os quería preguntar, aun con el riesgo de quedar marcado con el calificativo de “cronista-bragas-voladoras”, ¿es Dan Stevens el hombre más guapo del cine actual? De hecho, ¿puede  ser Dan Stevens el hombre más guapo de todos los hombres vivos? Es más, ¿no es Dan Stevens el puto hombre más jodidamente atractivo de toda la puta historia de la humanidad? No exagero, son tales las facultades del susodicho que juro haberme desconcentrado durante la película por tal saturación de belleza. Joder, que no estoy de coña. Para que veáis que voy en serio, voy a hacer un llamamiento: “Queridos directores de casting del mundo, por favor, no contratéis más a Dan Stevens, lo que hace este ser es, sin rodeos, terrorismo facial, y, que yo sepa, eso es ilegal en al menos 6 Estados”.

Deberían detenerlo por exceso de guapura

No, en serio: el puto amo. Exceso de primeros planos y escenita “salgo de la ducha” por supuesto ensucian la muy buena interpretación que hace del complicado personaje, que tiene un desarrollo dramático más difícil del que en un primer momento podamos imaginar.

Que sí, que la veáis, que es divertidísima, y tiene una banda sonora estupenda, y una fotografía preciosa. Y, eso, Dan Stevens, claro.

CRUEL AND UNUSUAL

En cierto sentido, me arrepiento un poco de haberla votado tan alto. Estaba emocionado, y el director, Merlin Dervisevic, allí presente, convencía bastante, incluso sin contestar realmente a la pregunta que le formulé (más por un malentendido que por otra cosa). Aquello que le expuse sigue siendo lo que no me gusta nada nada del mensaje que se puede extraer de esta película: de nuevo, la culpa como motor humano. Quizá demasiado carcomido por Nietzsche, vi en el planteamiento del guion una preponderancia abusiva de esa gran lanza de la que sigue viviendo el cristianismo y la moral en que se fundamenta: la naturaleza de la culpa. Como él mismo afirmó, una de las historias que aparecen en la película está basada en un hecho real, y cuando él con su grupo de amigos la vieron relatada en un periódico local se preguntaron “¿Qué castigo merecería alguien que ha hecho algo tan horrible?”, para llegar a la conclusión de que vivir con la culpa de haber hecho algo que se supone malo (en este caso, vale, no nos vamos a poner quisquillosos, lo es) es el peor castigo.

El de barba no está en la facultad 😦

Más allá esta divagación personal, la película es buenísima, funciona a la perfección. Me gustó todo, especialmente la habilidad que tiene de suscitar el debate y la reflexión, cosa que se vio reflejada en el intenso coloquio que tuvo lugar tras la proyección de la película, que fue definitivamente en el que más activamente participó el público, habitualmente acongojado y falto de ganas de interacción.

La paradoja con la que consigue resolver el último punto de trama me parece de lo más inteligente e ingeniosa. Igual de inteligente es su ausente pretenciosidad al imaginar un posible infierno, aceptada y correctamente subjetivo. En el mismo coloquio afirmó que él en ningún momento pretendía decirle a la gente esto es así, sino más bien un ¿y si esto fuera así?, y creo que lo consigue bastante bien.

Umeño en tutoría virtual

Poco más, vedla si queréis conocer el primer largometraje (low-budget, por supuesto) de este director canadiense que realmente promete. Dice estar preparando una película ambientada justo en lo contrario de Cruel and unusual: el cielo, y afirma que está resultando, irónicamente, mucho más oscura y siniestra.

Mi palmarés

Mejor Película: It Follows.

Mejor Director: Adam Wingard (The guest).

Mejor Actor: ex aequo para David Richmond-Peck (Cruel and unusual) y Dane DeHann (Life after Beth).

Mejor Actriz: Maika Monroe (It Follows).

Mejor Guion: Life after Beth.

Mejor Fotografía: It Follows.

De paso aprovecho para reclamar una categoría dedicada a la música, especialmente este año que el nivel, también en este aspecto, ha estado por las nubes. De todas las que iban a concurso la única música que me ha parecido menos buena (que no más mala) es la de Young Ones, pero el resto ha sido todo puta maravilla, también en las que se han quedado fuera de concurso (la de The world of Kanako o esa trompeta de la protagonista de White God interpretando la rapsodia húngara no.2 de Liszt). En todo caso, mi premio a la Mejor Música sería para Disasterpeace (It Follows). La mejor selección musical (es decir, música no compuesta expresamente para la película), sin duda para The guest.

Esto no es una apuesta, porque está claro que perdería todo el poco dinero que tengo, es mi palmarés perfecto, que seguramente tenga poco que ver con el del jurado, que podremos descubrir esta misma noche en la gala de clausura. Pero, más importante aún, ¿cuál sería tu palmarés perfecto?

La crítica del Fancine: ‘The world of Kanako’ e ‘It Follows’

Este año el Fancine viene ya bastante calentito de Sitges, y aquí en Málaga, terral en noviembre incluido, no hace más que seguir subiendo su temperatura. Como en la sesión de un DJ que parece sacada de tus mejores listas de Spotify, todo sorprende, y además para bien.

Recuerdo que el año pasado, el Fancine a veces recordaba amargamente a una tarde de domingo viendo Antena 3, especialmente su sección de largometrajes a concurso. Pero no se preocupen los pueblos, y arrepiéntanse aquellos que han dedicado este fin de semana a otra cosa que no haya sido vivir en el Cine Albéniz, pues aún quedan oportunidades (y dinero: recordad, 2€ la película) de gozar con la intensa programación con la que nos halaga un festival que parece recuperar poco a poco la cordura.

Hoy os hablaré de dos películas: The World of Kanako e It Follows; por supuesto, sin spoilers.

Ambas, provenientes de la Sección Oficial de Sitges (la primera con más suerte que la segunda), prometían y embriagaban mi hype iniciado con aquella entrevista en la radio a los organizadores del festival catalán.

THE WORLD OF KANAKO

De ella decían maravillas, concretamente de su fotografía, aunque quien ganara en Sitges fuera Koji Yakusho, su protagonista. Efectivamente, su fotografía es espléndida pero, ¿de verdad se queda ahí? NO. Me parece que tiene un guion excelente y que es otra de estas películas necesarias (como tanto he reincidido con Gone Girl).

Es fruto de un mundo en el que existe la maldad, y ésta no se preocupa tanto por las apariencias como el resto de las gentes, no, la maldad se aloja en las cosas más bellas. Sin tapujos en el tratamiento de la crueldad humana (otro gran acierto, a mi parecer), la película se desarrolla inexorable, absolutamente imparable, como la búsqueda, hasta que el frenazo en seco en la nieve nos deja helados, con un batiburrillo de sensaciones en el estómago, quizá también un poco perdidos, un poco abrumados. Si algo malo puedo decir de The world of Kanako es lo poco que me convence su montaje en cuanto a lo que tiene de televisivo (sólo decir al respecto que dudo que los epilépticos puedan ver la tele en Japón). Me explico: los planos, a veces se interrumpen a una velocidad insoportable; quizá seré yo, que estoy hecho un viejo, o mi subjetivísimo amor por los planos largos y lentos (los bien hechos, claros), o mi affaire con el documental, pero de veras puedo asegurar que viví momentos en que me sentía molesto, quería saborear cada plano y el montador me lo impedía, y eso me frustraba, produciendo en mí, sin embargo, un valor añadido a todas aquellas sensaciones que la propia película me provocaba.

Holiii

De la edición de sonido quiero arriesgarme y decir que no es acertadísima, sino sencillamente perfecta, más aún que la de LFO (otra de las películas a concurso), a pesar de ser precisamente en ésta última la mayor coba con la que pueda contar y es, no me malentendáis, muy buena. Cada pequeño y particular sonido a su volumen exacto, la panoramización de ciertos efectos, lo bien que reflejaban los altavoces del cine lo que se estaba proyectando en la pantalla. Desde mi punto de vista, algo sin lugar a dudas muy a tener en cuenta en cualquier producto audiovisual. Prestadle atención si podeis verla en un cine.

Por cierto, muy grandes esas imágenes que casi parecen un metraje encontrado de lo que viene siendo la noche en Japón: ultrasaturada, atropellada y en las antípodas de la cordura.

En fin, sólo me queda casi rogaros que vayáis a verla esta noche a las 22.30 en la Sala 3 del Cine Albéniz, es vuestra última oportunidad (las películas en el Fancine sólo tienen 2 pases).

IT FOLLOWS

Sí. Un rotundo y sonoro sí. No lo pude evitar, cuando terminó la película (ay, ¡cómo termina!) grité (quizá demasiado alto): “¡Finalaco!”. Por lo visto el final fue lo que menos convenció a los asistentes de este pase. Grax diosito por no dejarles votar al ser el segundo pase, y es que este año no sólo los cortos sino también los largometrajes a concurso se someten a la votación del público, eso sí, únicamente en su primer pase. Supongo que demasiado acostumbrados a que las películas de terror (mi amiga decía que era suspense, pero yo sigo pensando que es terror) tengan otro tipo de finales. Bueno, más allá de esto, una película demasiado a tener en cuenta como para haber escapado de Sitges sin una sola chuchería, aunque habría que haber visto todo lo que allí se mostró como para poder afirmar tal cosa.

En fin, mientras que The world of Kanako contaba con la fotografía, el sonido y el guion como sus 3 guerreros más valientes, It Follows se presenta al enemigo con una iluminación deliciosa, una idea de partida interesantísima y, como he dicho, un final fantástico. Despiecemos.

Sobre la iluminación, de veras, no podría haberla descrito con mejor palabra: deliciosa. Es más táctil que visual, dota de unos colores fascinantes y concede a las pieles ese favor que le hace el cine a los actores de parecer tener seda por poros. No sólo es acertada (que podría no serlo), sino que aporta a la totalidad de la película un gusto, una delicadeza que mejora sin duda el resultado final.

Más tensión que un Umeño de papeleo Erasmus

Reconozcámoslo: ¿quién se atreve a día de hoy a inventar una historia de terror sin caer en lo absurdo, en lo redundante o en más de lo mismo de siempre? Bueno, pues aunque el director y guionista David Robert Michels no haya renovado el género (ni se haya pasado al terror psicológico puro como han hecho todos), al menos ha aportado su granito de arena a la quizá ingenua labor de intentar revivir el género y hacerlo bien. A todo esto, hace una interesante la reconceptualización del spoiler(si lo hace él en los primeros 5 minutos esto no es un spoiler: ) al explicitar la muerte de la protagonista justo al principio de la película, tú no sólo no pierdes el interés en saber qué va a ocurrir, sino que además esto ayuda a aumentar considerablemente la angustia provocada por esta presencia terrorífica.

En fin, sólo lamentar no haber podido verla antes para recomendárosla, pues anoche tuvo lugar su segundo y último pase en este Fancine que, a pesar de parecer acabarse por haber puesto ya tantas cartas sobre la mesa, se encuentra precisamente en su mediodía, en su ecuador.

Id al cine, coño.

Kiko Izquierdo

Joan as police woman

Joan as magic in the night

Cruzas la cortina principal y entras al Cervantes; admiras la sala, el magnífico techo y, después de sentarte, esperas con ansia que empiece el concierto.

Joan as policewoman es algo que cuesta describir. Una mujer con una energía particular y unos músicos que cumplen el prototipo de artista a la perfección. Cuando llegan as escenario cierras los ojos y esperas que empiece el milagro.

Un directo siempre es un directo, siempre se disculpan los pequeños fallos que pueda haber de luces, sonido, quizás alguna desafinación… pero no, fascinación es lo que todos sentimos al ver a Joan sobre el escenario como una especie de deidad que nos captaba. Una especie de medusa benevolente. Ninguna nota, ningún instrumento, nada estaba fuera de lugar y todo convergía en una mágica armonía.

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Esta mujer es única en su especie: femenina y a la vez con ese toque masculino que impregna toda su música. Así, nos demuestra en su último álbum que es capaz de crear escenarios totalmente diferentes: nos ha metido en la piel de amas de casa, niggas, una funky enamorada, corazones rotos…

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La entrega tanto de ella como de la banda en general fue muy de agradecer. Los cuatro estaban en plena compenetración y se podía respirar el buen rollo y amor por la música que desprendían. No hay que prestar mucha atención para saber que son  músicos buenos y bien formados (nada que decir de que Joan estudió 12 años violín en el conservatorio de Boston). La sutileza de algunas canciones, delicadas, otras más armónicamente elaboradas, potentes y con una combinación de instrumentos que sólo se puede describir como insuperable.

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Supieron dar coba al nuevo álbum The Classics pero nos hicieron disfrutar también con antiguas canciones como The Ride, Chemmie, The Magic o I Defy (donde sí echamos de menos la presencia de Antony Hegarthy).

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La energía que transmitía la banda y sobre todo Joan con sus movimientos y conversaciones con el público hicieron que fura todo más íntimo. No había un lleno absoluto pero los allí presentes nos entregamos en cuerpo y alma. Unos calmados y otros más activos con la música, al final todos agradecimos con aplausos y ovaciones el gran concierto de la banda.

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Ella se define como una amante sin causa y realmente el público pudimos corroborarlo: después de sus más que generosos y gratificantes bises, dio un salto en el escenario para llegar hasta la mesa donde nos recibiría a todos con un constante “thank you” y gran sonrisa. CDs, vinilos y camisetas fueron firmados uno detrás de otro y todos pudimos hacernos una foto con ella.

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La verdad es que fue un concierto perfecto tanto por parte de la banda como por el público, el teatro emblemático y la energía positiva de todos.

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Artículo: Alba García

Fotografía: Kiko Izquierdo